sábado, 28 de mayo de 2011

Agitada turbulencia


Esta furia en el alma mía
Eclosiona cual tempestad repentina,
Agitando las olas de mis pensamiento,
Sacudiendo las hojas de mis sentires,
Arrastrando en su desdén consigo
Cada parte de mi dulce inocencia
Condenándome a un odio puro
Cual fuego del infierno que me quema…

Apártate de este camino pronto
No mires allí, dentro de mis ojos,
El solo presentir esta tempestad,
Y agudizar en ellas tus sentidos
Te ensordecerá cual cañones,
El tronar de esta furia firme,
Que la noche intenta ocultar
Pero se escapa de sus murallas infantiles…

Hay que me quema este dolor no lo niego,
No es tristeza tan solo créeme,
Hay dolor, profundo y sincero,
Cual ave que anidara en mi pecho,
Y construyera su casa, con varas de rosa
Y las espinas me punzaran el corazón,
Hay mi dios, agónico dolor,
Cúrame de este odio y su razón…

Mi pecar no es solo esta desgracia,
Del dolor que pudiera controlar
Del desdén que me quita el sueño,
Del furor que no acorralo,
Mi pecado, es silencio divino
Y el poder todo controlarlo,
Y fingir un simple descuido
Cuando hay esta furia en el alma mía…

Kevin Heves Maranetto Vranich

15/08/2009

Mi mal y mi ángel


Amargo dolor que no te quitas,
Hay de mi sufrir tan profundo,
Que en mi alma yace abierta la herida
Y la sangre que vierte es blanca,
Que es de este dolor tan grande,
Envuelto en mi pecho mortal,
Que lagrimas más puras derraman
Estos ojos míos en su llorar…

Que cruel designio del destino
Condenarme a tan inmenso pesar,
Porque no pude con mis alas
Abrirlas cual ángel y viajar,
Que luz me quemo las fantasías,
Que haz me robo los sueños,
Porque las estrellas se apagaron
En el firmamento de mi oscuro mirar…

Y aun en mi vacua soledad,
Hay catarsis, equilibrio, y calma,
En esas caricias, besos, palabras
Que me reaniman, que me dan vida
Hay de ti mi luz, jamás te apagues,
Eres mi lucero en cerrada oscuridad,
Y sin ti, yo nada veo,
Nada soy, y en mi mismo me pierdo…

Y aunque ni el canto de tu sonrisa
Me robe esta tristeza profunda
Es aliciente tu mirada transparente
Y tu corazón rebosante
De amor puro y cálido
En la fría noche de mi soledad,
Y aunque este sufrir se mengua poco a poco,
Mi amargo dolor no se quita

Kevin Heves Maranetto Vranich

14/08/2009

A mi ángel


Dulce luz de sol
Al despuntar alba clara
Inundas de tibias primaveras
Las entrañas de mi alma,
Y el néctar de tu fragancia
A mis labios ásperos empalaga
Y suavizan tus caricias puras
Mi cuerpo de carnes maltratadas…

Hay dulce y joven flor
Que has llegado a mí como la estación,
No te vayas, no te marches
Al pasar los días con prisa inusitada,
Te necesito, tu gracia,
Tu vida, tu fuerza, a ti,
Que sin ti yo ya no soy nada,
Y me pierdo en una oscuridad infinita…

Hay mi niña de alas blancas,
Eres mi fuerza, mi ángel de la guarda,
Que se va estando junto a ti
Mi tristeza, mi agonía,
Porque me regresas fuerza a la vida,
Le das motivos a la existencia,
Eres tu, tu mágica presencia
Mi razón de ser en estos días…

No dejes que te lleve el viento
Del atardecer cuando llegue,
Resístete al llamado que han
A coro los ángeles del cielo,
Eres mi ángel, mi luz mi sueño,
A mi lado te quiero, te necesito, te deseo
Eres mi todo, mi calor suave,
Mi dulce luz de sol…

Kevin Heves Maranetto Vranich

09/08/2009

Un minuto


Ella estaba mirando el mar
Las olas romper contra las rocas filosas
En esa escollera inmensa
Que se perdía donde la noche caía
Muy lejos, allá en el horizonte,
Y su rostro blanco por el frío
Contrastaba a la noche oscura
En aquella tarde invernal…

Lagrimas brillantes como estrellas
Se derramaban en sus mejillas claras,
Y el ardor interno de la mirada
Se apagaba en el crepitar silencioso
Del agua, aliciente misterioso
Que engullía en su furia contenida
Esa desgracia perdida
En los recuerdos de la jovencita…

Que pensaría su mente marchita?
Recuerdo de que amor lloraría?
Nadia jamás los abría,
Sus secretos a la tumba se llevaría,
Descalza sobre gélida roca se hizo,
Y mirando el negro cielo, se lanzo
Manos extendida, como abrazando el mar,
Manos extendidas, como queriendo volar…

Quien lo diría, ella voló,
Dejando su cuerpo atrás,
Su alma, alto, alto en el cielo se elevo,
Sin que nadie supiera que lloró,
Cual amara la pena del joven,
Un minuto tarde llego,
Y e destino quiso que no la encontró,
A ella, que estaba mirando el mar…

Kevin Heves Maranetto Vranich

25/07/2009

Fuego en la noche



En una noche de luna llena
Entre la sombra de nubes presurosas
Que huían del frío nocturno
De una noche calurosa
En un Apocalipsis de sentimiento
Se enlazaban dos talles, dos cuerpos
Pasiones salvajes y juveniles
De dos adolescentes febriles…


Hay el amor, cosa preciosa,
Simple fragancia dulce cual rosa,
Audaz y voraz como sus espinas,
Más si de quererlo lo dominas
Y te entiendes y te cuidas
Queda en tu alma embebida
Fragancia eterna de dulzura infinita
Que te da gracia a la vida misma…


Hay que retozan cuerpitos cálidos
En esta noche tan fría,
Ambos juntos, unidos, enlazados
Jugándose entre ellos la vida;
Se entregan, se perteneces, se quitan,
Lo son todos en brazos del otro
Dulce amor, los envuelves y fortificas
Amor, es amor y no hay critica…


Viento burlón, los rosas, los acaricias,
Mar embravecido, no lo alcanzan tus olas típicas,
Y del cielo, el astro rey aun no emerge,
El brillo de las estrellas lo protege,
Entre nubecillas finas que se alejan,
En la oscuridad que los embelesa
Fresca pero tibia, oscura pero clara
En una noche de luna llena…


Kevin Heves Maranetto Vranich


11/07/2009

Cuerpito bajo el arbusto


Hoy me ha faltado el bocado,
Y Salí muy temprano con el sol,
Pasee mi cuerpo semidesnudo
Por estas callecitas de dios
Tendí mi mano temblorosa
A cuanta persona piadosa
Me pareció a mí encontrar
Sin hacerle, ningún mal…

Ni un vintén llego a mi mano,
Ni hoy, ni ayer, ni el día anterior,
Ya la semana me quema el calor
Sin probar pedazo de duro pan,
Y cuando revolví el contenedor
Dos perros me largó el empleado
Y gritándome “desgraciado”
Me echó de aquel lugar…

Yo que mal le hacía,
Solo buscaba que comer,
Mi hambre es hambre pues,
Que de muy niño solito me quede,
Mi piel la quemó el sol,
Y el frío de la noche invernal,
Ya llega de nuevo, manta de estrelles,
Y nada hoy pude saborear…

Cierro mis ojitos cansados
En aquella plaza, bajo el matorral,
Mis husitos se salen de la piel
Y mi piel se quiere cortar,
Y me duermo llorando por mi dios,
Rogando me lleve a su mesa
Y luego de esa noche comí con él
Y ya no me ha faltado el bocado…

Kevin Heves Maranetto Vranich

01/07/2009